miércoles, 4 de noviembre de 2009

EL CONGO BELGA DE JOSEPH CONRAD





http://www.youtube.com/user/hccrusader#p/a


Hace unos días termine de leer un maravilloso libro que lo había tenido postergado durante años, “El Corazón de las Tinieblas” de Joseph Conrad. Cuando comencé a leerlo lo primero que me vino a la mente fue el recuerdo de una frase que mi vieja decía cuando se sentía impotente ante las continuas peleas que teníamos entre hermanos allá por los 80´s, cuando esto ocurría cansada de intentar mediar y harta de no poder controlarnos nos repetía una y otra vez lo mismo: “Me dan ganas de mandarles al Congo Belga a los tres”, a lo que nosotros hacíamos oídos sordos y seguíamos midiéndonos a golpes posiblemente por alguna tontería de pendejo.

Lo cierto es que mi pobre mamá no hubiera deseado realmente eso para nosotros si hubiese sabido que no era el lugar más adecuado para tres niños, ni para ninguna otra persona que no quisiese conocer de primera mano la degradación del ser humano.

Este sitio situado en el corazón del África negra fue durante mucho tiempo el lugar más remoto, lejano, salvaje e infernal del planeta.

Toda esta larga agonía comenzó a finales del siglo XIX gracias a un personaje que paso a formar parte de algunas de las páginas más negras de la historia de la humanidad y lastimosamente un ejemplo de las prácticas habituales que por aquel entonces personificaba el pensamiento colonialista de la época.

Hablamos de Leopoldo II, y de sus empresas, en especial la (Sociedad Anónima Belga para el comercio del Congo) que fue sinónimo de tragedia, sufrimiento y muerte para un país sometida al poder y la avaricia de un hombre que con esta campaña creó terror transformándolo en un sitio miserable con el dolor pagado en sangre de su población.

Posiblemente la que es hoy la República Democrática del Congo no reciba muchos visitantes, y seguro la gran mayoría de personas en el mundo no tengan prevista incluirla en sus próximas vacaciones con justa razón, ya que los enfrentamientos étnicos y de intereses ajenos hace que las disputas armadas sigan convirtiéndolo en un sitio inseguro para cualquier persona que se aventure en querer conocerlo.

Comencé descubriendo esta gran obra literaria que fue escrita en 1.899 y publicada por primera vez en 1.902. Caracterizada por la singular visión de su autor que relata acontecimientos que han trascendido en el tiempo por la crudeza con la que fue escrita y que no permite a nadie mantenerse frío e indiferente ante un sugerente invitación que nos ayuda a reflexionar sobre el compromiso humano de actuar en dirección hacia el bien común, intentando reprimir y denunciar este tipo de aberraciones que aun se dan en distintos lugares del mundo y que son todas originadas siempre por los mismos intereses personales.

Deberíamos mirar siempre a través de los ojos del escritor y de esta gran novela reveladora, para entender de lo que es capaz un ser humano destructivo y cruel, remontándonos en el pasado descubriendo todo esto ocurrido hace mucho tiempo atrás en un sitio ajeno y lejano en los confines del mundo, en un país desconocido donde la maldad habita y nos estremece.

En la edición “Debolsillo” que me toco leer, Mario Vargas Llosa colabora con el prólogo sumergiéndonos en las raíces de lo humano.

Al inicio del prólogo Mario Vargas Llosa nos comenta sobre el trabajo de investigación realizado por Adan Hochschild en donde claramente describe los abusos de todo tipo a los que fueron sometidos los cogoleses durante tantos años, humillados, torturados (amputaciones de pies, manos, genitales) despojados de toda dignidad sufrieron hasta el punto en el que muchos eran asesinados por no cumplir con las exigencias de producción requerida. En los años en que Leopoldo II manejo a diestra y siniestra estas tierras, incontables africanos murieron en manos de asesinos que eran contratados para crear terror en todas sus formas, seres vacíos de espíritus sin escrúpulos para los que nada significaba la vida del que no veían como semejante.

La historia relata que en un viaje de avión, el historiador Adam Hochschild encontró una cita de Mark Twain en la que el autor de Las Aventuras de Huckleberry Finn aseguraba que el régimen impuesto por Leopoldo II, el rey de los belgas que murió en 1.909, al estado libre del Congo (1.885- 1-906) fraguado por él había exterminado entre cinco y ocho millones de nativos. Picado de curiosidad y cierto espanto, inició una investigación que, muchos años después, culminaría en King Leopold´s Ghost, notable documento sobre la crueldad y la codicia que impulsaron la aventura colonial europea en África, cuyos datos y comprobaciones enriquecen extraordinariamente la lectura de la obra maestra de Josph Conrad , El corazón de las Tinieblas, que ocurre en aquellos parajes en donde la compañía Belga de Leopoldo II cometió las más atroces violaciones a los derechos humanos por lo que se le debería igualar con Hitler y Stalin como uno de los criminales políticos más sanguinarios del siglo XX



Conrad había nacido en (1.857) en Berdvczew, una región ucraniana de Polonia dominada entonces por el ejército ruso. Sus padres sufrieron y murieron a causa de la lucha por la liberación de su país y en aquel niño huérfano nació el odio al colonialismo y un amor por viajar (que es al tiempo ansias de huir) por el mundo. Ya de pequeño, al ver los mapas de la época de África, el joven Conrad había dicho: “Cuando crezca, iré allí”; una frase que repite el personaje de Marlon en la novela.

Fue un aventurero que lo llevo a realizar múltiples viajes a piases como Suiza, España, Inglaterra, Italia, las Indias Occidentales, Venezuela, y países de África, entre otros.

Probablemente el conocer mundo le hizo ver cosas que inspirarían más tarde su despertar literario que dejo como legado las siguientes novelas:



La locura de Almayer (Almayer's Folly) (1895)
Una avanzada del progreso (An Outpost of Progress) (1896)
Un vagabundo de las islas (An Outcast of the Islands) (1896)
El negro del Narciso (The Nigger of the 'Narcissus') (1897)
El corazón de las tinieblas (Heart of Darkness) (1899)
Lord Jim (1900)
Los herederos (The Inheritors) (1901), con Ford Madox Ford
Tifón (Typhoon) (comenzado en 1899 y publicado en Pall Mall Magazine en 1902)
Con la soga al cuello "The End of the Tether" (1902)
Romance (1903), con Ford Madox Ford
Nostromo (1904)
Gaspar Ruiz en 1906
El duelo (1907)
El agente secreto (The Secret Agent) 1909; publicado en Harper's; incluido en el libro Entre la tierra y el mar (Twixt Land and Sea, 1912)
Una sonrisa de la fortuna (A Smile of Fortune) 1910; publicado en London Magazine en 1911; incluido en el libro Entre la tierra y el mar (Twixt Land and Sea, 1912)
Freya, de las siete islas (Freya of the Seven Isles) 1910; publicado en Metropolitan Magazine y London Magazine en 1912; incluido en el libro Entre la tierra y el mar (Twixt Land and Sea, 1912)
Bajo la mirada de Occidente (Under Western Eyes) (1911)
Crónica personal (A Personal Record) (1912)
Chance (1913)
Victoria (Victory) (1915)
La línea de sombra (The Shadow Line) (1917)
La flecha de oro (The Arrow of Gold) (1919)
Salvamento (The Rescue) (1920)
The Nature of a Crime (1923) con Ford Madox Ford
El pirata (The Rover) (1923)
El espejo del mar
El alma del guerrero (The Warrior's Soul) (1925)




Aunque la más famosa sin dudas es “El Corazón de las Tinieblas”. La historia da comienzo en 1.890, el capitán de la marina mercante Konrad Korniowsky, nacionalizado británico desde hacía dos años, curtido en docenas de viajes y lances por el mundo, como el que dicen que tuvo en España, a pistola, con un tal capitán Blunt, por el amor de una española llamada Rita que acabo por fugarse con el americano, herido en el duelo pero vivo, no podía encontrar un puesto adecuado a su rango en Inglaterra, firmo un contrato en Bruselas, con uno de los tentáculos de la compañía de Leopoldo II, para el comercio del Alto Congo, como capitán de uno de los vaporcitos de la empresa que navegaban en el gran río africano entre Kinshasa y Stanley Falls. Fue contratado por Albert Thys, director ejecutivo de la firma y colaborador estrecho de Leopoldo II, para comandar el Florida, cuyo capitán anterior, llamado Freisleben, había sido asesinado por los nativos.

El futuro Joseph Conrad inicia así su particular viaje que lo llevara a conocer en primera mano los frutos de la que llamaban la cruzada europea colonizadora o imperialista en un país que se había convertido en el mismo infierno mediante dicha influencia civilizadora.

Al poco tiempo de estar allí Joseph Conrad queda horrorizado al ver como la población local era tratada sin derecho alguno, obligados a ser esclavos o tratados más bien como animales, al mismo tiempo comprueba el verdadero negocio de las empresas. Un extraño comercio se practicaba en la zona. Hacia el Congo iban sobre todo rifles, látigos, machetes y baratijas sin valor mercantil.




De allá en cambio, desembarcaban valiosos cargamentos de goma, marfil y resina de copal. Sin embargo la propaganda hecha por Leopoldo II en Europa era otra diferente un vil engaño que supuestamente favorecía una zona de libre comercio entre África y Europa y que se había creado con toda la intención de llevar progreso y libertad a todos los africanos.




Desde que esto ocurrió han pasado siglos pero esos desmanes se siguen produciendo hoy sobre ellos y Europa, adormecida, no se pronuncia. O se pronuncia pero no actúa. Los medios de comunicación, cada vez más desprestigiados, cuentan (y solo durante un par de días, hasta que se cansan de ellos y sus audiencias) la espuma que flota sobre aquel inmenso lodazal en que se ha convertido la zona.



Si las enormes riquezas naturales de los países subdesarrollados son una de las causas de su pobreza, el Congo no es una excepción. Hace dos siglos su “pecado” fue tener uno de los bosques más extensos de caucho; hoy, son los diamantes, el cobre, el oro y, sobre todo, la columnita-tantalita (es coltan) con el 80% de las reservas mundiales probadas. Esta materia es base esencial para la fabricación de aparatos electrónicos, los teléfonos móviles y los ordenadores.

El Congo es una inmensa región dividida en una zona selvática y húmeda, al norte durante
Una época de la esclavitud había numerosas etnias fragmentadas y aisladas entre si; mientras que al sur donde reina la sabana africana, las poblaciones eran más compactas, extensas y centralizadas (hoy dos tercios de la población vive allí). Sus reyezuelos fomentaron la esclavitud con portugueses, belgas, alemanes y árabes a cambio de cooperación; pero aquel tráfico humano diezmó la población y facilito la conquista belga, país que se sumó así al reparto de África que habían iniciado las potencias occidentales y cuyo desacuerdo provocó la primera guerra mundial.

Los belgas (que también ocupaban la actual Ruanda) promovieron el desplazamiento de banyaruandeses (tutsis y hutos de origen ruandés) hacia el este del Congo con el fin de reforzar la mano de obra en las minas de las regiones de kivu (hoy en conflicto). Luego, con la revolución hutu en Ruanda de 1.956, en Burundi en la década de los 70, y finalmente en 1.994, con el genocidio de las milicias Interahamwe de humus radicales, los supervivientes (humus moderados y tutsis) también se refugiaron en el oeste del Congo aumentando la población de esa parte del antiguo Zaire. Un perfecto caldo para cultivar el horror que describía Conrad, compuesto de odio, pobreza y deseos de venganza y aderezado durante años a la guerra fría, por intereses soviéticos y estadounidenses en contrarrestar las influencias de uno y de otro bloque en África, y hoy, como ayer, en hincarles todos los dientes a sus enormes riquezas

Salvadme….querrás decir salvar el marfil, dijo Kurtz a marlon en la novelade Conrad; y en esa frase se resume el padecimiento de auquel país, porque verdaderamente no importa la vida.

En pleno siglo XXI en el que hay una auténtica guerra africana donde están implicados seis países: La República Democrática del Congo, Angola, Namibia, Zimbabwe, Uganda y Ruanda, y que ha causado entre tres y cinco millones de muertos, según diversas fuentes.

Los conflicto siguen y la gran mayoría de los africanos sufren diariamente estos males, mientras otros como el presidente de la RDC Joseph Kabila llena sus arcas con acuerdos firmados para la explotación del oro y coltan que existe en la zona, por valor de 3.000 millones de euros con China.



Los conflictos han llegado hasta el Parque Nacional Virunga, donde viven la tercera parte de los 700 ejemplares de los gorilas de montaña que existen en el planeta.

En muchos medios de comunicación se presenta esta guerra como una exclusiva lucha ente etnias. Esto es cierto pero sólo en una parte, porque también hay que añadir que los amplios recursos naturales del país están siendo utilizados para empobrecer a su legitimo dueño y enriquecer a gobiernos corruptos y fuerzas rebeldes y a muchas empresas y particulares que viven a miles de kilómetros de distancia del sufrimiento de millones de seres humanos.

En realidad, en el conflicto del Congo, como en todas las guerras, no hay causa única sino que todas brotan de la maldad y avaricia humana, o si se quiere de las tinieblas del corazón del ser humano que ya lo describió Joseph Conrad.

domingo, 5 de abril de 2009

Recomiendo este libro " La Tierra sin Mal "


Para aquellos que gustan realizar otro tipo de viaje, nada mejor que la literatura. La magia de los libros siempre nos transportan en espacio y tiempo, nos conquistan, y sobre todo nos descubren interesantes secretos que lo atesoramos como nuestros el resto de nuestras vidas.
Una novela como ésta es el perfecto pretexto para realizar éste viaje, en él se mezclan interesantes detalles de lugares que junto con datos precisos de la época crea un escenario atrayente en donde los personajes sortean incontables situaciones y en la que se describe posiblemente a la perfección la América del Sur de entonces, especialmente Paraguay y Brasil. De esta manera el autor nos permiten transportarnos en el tiempo y dar rienda suelta a la imaginación.
La Tierra sin Mal
Autor: Jesús Sánchez Adalid

La Tierra sin Mal narra las aventuras de dos hombres opuestos: Tomás Llera, hidalgo extremeño que parte a las Indias en busca de fortuna, y Enrique Madrigal, misionero utópico
que viaja para participar en las reducciones jesuíticas de Paraguay. Llera sintetiza el afán de
riqueza y poder en unas Indias prometedoras; Enrique confía en un mundo armónico donde los
hombres vivan felices, ajenos al egoísmo y el mal.

Desde la Sevilla de los marineros y truhanes, pasando por el Madrid de los Austrias, Salamanca
universitaria, Castilla eterna y sobria, y los puertos Canarios, el itinerario de ambos se adentra en el Atlántico, con escala en Bahía, Rio de Janeiro y Sao Paulo hasta Paraguay, donde la historia discurre por Guairá, la ciudad de Asunción y las misiones jesuíticas en las que los indios guaraníes buscan refugio de los bandeirantes, traficantes de esclavos protugueses que no desean perder su poder.
Fragmento del libro.
Tobatí, 7 de diciembre de 1.618
Les dio una inmensa alegría cuando escucharon sonar una campana. Caminaban por unos riachuelos que debían vadear descalzándose, pues no había ni un solo puente construido. Pero por fin habían encontrado un camino, gracias a las indicaciones de aquellos indios que prestaron amablemente socorrerles.
¡Oh, Virgen santa! .exclamo el padre Ortega-
¡Se escucha una campana! Hay un pueblo de cristianos cerca.
Efectivamente, pronto se vio a lo lejos un campanario muy rústico, construido con maderas. A medida que se fueron acercando, aparecieron la iglesia, casas y huertos donde había plantaciones. Aunque muy dispersos, aquello se asemejaba a un pueblo. Era la hora de la siesta y no se veía a nadie.
Llegaron a una amplia calle flanqueada por viviendas bien construidas y techadas con teja española. Las gallinas picoteaban tierra y los perros dormitaban.
Una bandada de niños corrió alegre hacia ellos.
Se detuvieron en una amplia y destartalada plaza en cuyo centro se alzaba la iglesia y otro edificio. Era una especie de convento, aunque muy elemental.
-Esto es una misión –dijo alguien.
Claro –confirmó el capitán Ramos, mirando su ajado mapa de papel amarillento-, aquí dice que hay misiones de padres franciscanos por aquí
¡ Ave María Purisíma! –gritó el padre Ortega –
Hay alguien en el convento?
Pasó un rato sin que nadie diera señales de vida. Pero finalmente se asomó un frailea la ventana y contestó
¡Sin pecado concebida!
Salieron tres frailes de la Orden de San Francisco, con sus marrones hábitos muy descoloridos y unas largas y descuidadas barbas.
Bienvenidos, hermanos –saludó el más anciano de ellos, extendiendo sus brazos y desplegando una sonrisa bonachona-. ¡Bienvenidos a la misión de Tobatí.
Jesús Sánchez Adalid
Jesús Sánchez Adalid (Don Benito, Badajoz; julio de 1962); sacerdote católico y escritor de novelas históricas español. Es característico de sus obras el rigor histórico y el profundo estudio de investigación previo que realiza.
Biografía
A pesar de nacer en Don Benito (1962), pasó su infancia en , Villanueva de la Serena Badajoz. Se licenció en Derecho por la Universidad de Extremadura y realizó los cursos de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. Ejerció de juez durante dos años, tras los cuales estudió Filosofía y Teología. Es Licenciado, también, en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ejerce de sacerdote en el pueblo de Alange en la provincia de Badajoz.
Fue finalista del premio Felipe Trigo, en 1998, con La fuente del Atenor. Sus dos novelas posteriores. La luz del oriente y El mozárabe han sido acogidas con entusiasmo por parte de crítica y público. En Félix de Lusitania, retoma al protagonista de La luz de Oriente. También destacan La tierra sin mal, El cautivo y La sublime puerta.
Su novela En compañía del sol (2006), conmemora los 500 años de la muerte de San Francisco Javier, está ambientada en la España de Carlos V y con el hijo menor del noble don Juan de Jassu como protagonista que luego sería conocido como San Francisco Javier. Sánchez Adalid, no deja escapar ningún rincón de la fascinante personalidad del protagonista, al tiempo que relata con gran fidelidad la vida del París universitario de la época, los viajes por mar, los peligros y las costumbres exóticas de los habitantes de los reinos perdidos del Oriente.
Su última novela "El caballero de Alcántara", retoma el protagonista de "El cautivo" y "La Sublime Puerta" y nos vuelve a trasladar al mundo del espionaje en la época de Felipe II.
Premios

Premio Fernando Lara 2007 por El Alma de la Ciudad.
Obras
Sánchez Adalid, Jesús (2007). El alma de la ciudad. Editorial Planeta. Sánchez Adalid, Jesús (2005). El cautivo. Ediciones B.
Sánchez Adalid, Jesús (2006). En compañía del sol. Ediciones Temas de Hoy. Sánchez Adalid, Jesús (2006). Félix de Lusitania. Zeta Bolsillo. Sánchez Adalid, Jesús (2007). La luz del Oriente.
Círculo de Lectores.
Sánchez Adalid, Jesús (2005). El mozárabe. Zeta Bolsillo.
Sánchez Adalid, Jesús (2006). La novela histórica, entre la realidad y la ficción: conferencia pronunciada por el escritor D. Jesús Sánchez Adalid con motivo de la presentación de las VII Jornadas de Historia en Llerena el día 27 de abril de 2006. Sociedad Extremeña de Historia.
Sánchez Adalid, Jesús (2006). La sublime puerta. Zeta Bolsillo. Sánchez Adalid, Jesús (2006). La tierra sin mal. Zeta Bolsillo..
Sánchez Adalid, Jesús (2008). El caballero de Alcántara. Ediciones B.
Obtenido de: http://es.wikipedia.org/wiki/Jes%C3%BAs_S%C3%A1nchez_Adalid



lunes, 16 de febrero de 2009

San Borondón




Hace unas semanas apareció publicada en la página http://www.miplayadelascanteras.com/ una foto tomada desde la playa de Las Canteras. Dicha playa se encuentra ubicada en la ciudad capital de la Isla de Gran Canaria, y es perteneciente a una de las siete islas del archipiélago Canario.

La foto mostraba mar adentro la silueta de algo que parecía una isla, situada supuestamente en un sitio donde no debería haber ninguna.

La leyenda que acompañaba la foto decía. “Se ha podido ver hoy la isla de San Borondón “
Para entender a que se refiere esta foto es importante documentarse y entrar en uno de los mitos más populares de las islas.

Aunque existe sin fin de información relacionada con este tema en internet, he querido hacer referencia a la publicación hecha por la revista “ALTAIR”, que en su sección cuadernos de viajes explica muy claramente los misterios que guardan relación a este nombre “San Borondón”
Todo da comienzo allá por los años 484-577, donde un religioso de nombre Brandán de origen irlandés, más tarde hecho santo, navego durante siete años por el Atlántico en busca de la isla del paraíso o Tierra de Promisión, supuestamente con éxito. Años más tarde los irlandeses ubicaron este sitio en una isla a la que le bautizaron con el nombre de “San Brandán”, al sureste de Irlanda. Es así como aparece publicada por el año 1.234 la primera ubicación cartográfica de esta isla. En los sucesivos años la misma se movería para arriba y abajo en los diferentes mapas publicados y muchos de ellos mezclarian con estos los mitos grecorromanos acerca de los Bienaventurados o Afortunadas de esta manera acabarian identificándose con una de las Canarias, cuando no con todas.
Es entonces cuando sucedió algo extraordinario, al llegar a Canarias la isla de “San Borondón” comenzó a mostrarse a los ojos humanos.

El primer avistamiento fue el de Gonzalo Fernández, en el año 1.461. Cristóbal Colón escribió, el 9 de agosto de 1.492 en el diario del primer viaje, que “ juraban muchos hombres horrados españoles que en la Isla de La Gomera estaban que cada año veían tierra al este de Las Canarias”, a lo que los reyes se tomaron aquello muy en serio. El avistaje de “San Borondón” fue corriente durante los siglos posteriores desde la isla de El Hierro, La Palma y La Gomera.
Los videntes eran de toda edad y condición: marineros, labriegos, clérigos, padres de familia, pendencieros, ciegos, inquisidores, escribanos, doctores, etc. Y no solo lo coincidían muchos en lo que veían, sino que también afirmaban que desde esta isla llegaba un olor agrio.

Los muchos testimonios daban fe de que la isla que no se deja ver cuando se buscaba existía, por tal motivo se enviaron varias expediciones en su busca, fue entonces cuando surgieron incluso afirmaciones de gente que supuestamente había puesto los pié en la isla sin quererlo.
En 1.570, Marco Peres, vecino de la Orotava-Tenerife, afirmó que viniendo del Brasil, un temporal les hizo derivar hasta situarse entre la isla del Hierro y La Palma. Y que allí encontraron una isla, donde desembarcaron junto a un arroyo de buena agua y vieron un árbol y en ella una cruz clavada, en su relato describía además que había gallinas salvajes y garzas, rebaños de vacas y toros, de cabras, de ovejas blancas y negras, y ninguno de estos animales se espantaba con los hombres, aseguraban que los habitantes debían ser gigantes pues descubrieron huellas de pies dos veces el tamaño normal.
“San Borondón”caló hondo en los canarios y se convirtió en un mito autóctono. Un recopilador de tradiciones J. Bethencourth Alfonso escribía en 1.901 que la noche de San Juan los herreños (originarios de la isla del Hierro) “se levantan temprano para ver bailar el sol y ver la isla de “San Borondón”.

Para dar una explicación lógica en el entendimiento de cómo entender que una isla que supuestamente no existe y es vista o al menos su silueta en la mayoría de los casos, por cientos de personas a lo largo de la historia, podemos decir que la misma tienen una razón más valida en la que según expertos se atribuye a un fenómeno atmosférico llamado parahelio. Cosa que ya los jesuitas se lo planteaban allá por el siglo XVIII. El parahelio es una ilusión óptica fruto de la refracción de la luz, por la cual un gran objeto (una isla) puede reflejarse en una nube lejana.
También existe una explicación sociológica a este hecho: “Es el paraíso que los canarios han tenido que mitificar para escapar de todas sus desgracias”

El asunto ha sido muy estudiado y la bibliografía escrita es realmente abrumadora. Si en el mejor de los casos existiese una isla que aparece y desaparece a mi particularmente me gustaría que siga siendo así siempre, y que ésta mantuviese ese enigma que ha guardado durante tantos siglos a propios y extraños.

UN DIA EN EL HOTEL.

El viejo y pequeño reloj que cuelga de la pared en la recepción y que alguna vez perteneció a un barco, marca las 05:00 am.

Aunque el silencio de la noche que termina aun se siente, poco a poco el sol va dando paso a la mañana de un día domingo cualquiera. Aun hay poco movimiento en el hotel, en los salones algunos madrugadores se asoman buscando el comedor atraídos por el aroma del café y los croasanes recién hechos, esperando quizás el reconfortante desayuno para iniciar la jornada.

El hotel despierta minutos después. Las camareras llegan una a una, con cara de disgusto al no agradarles trabajar este día, aunque rápidamente uniformadas de píes a cabezas se acercan al comedor de empleados buscando un café y mismo tiempo, aprovechan la oportunidad para intercambiar chismes y organizar las tareas en sus respectivas labores.

El salón de desayunos abre sus puertas puntualmente a las 07:00 am. Como todos los días en esta época de verano. Mr. Sheehy, un escocés de 92 años que se hospeda habitualmente cada año en esta temporada desde hace 20 años, hace su aparición. Mr. Edward Sheehy , un hombre robusto y de aspecto fuerte, con un caminar seguro a pesar de su avanzada edad, normalmente intercambia pocas palabras con el personal ya que su español es limitado, es quezas`por eso que nadie sabe mucho de su vida, aunque si es fácil apreciar algunas característica de su persona resaltan en él, lo más llamativo posiblemente sea que es un hombre reservado y solitario, no se le conoce esposa ni hijos en todos estos años que viene hospedándose en el hotel, aunque si posiblemente se le podría atribuir una novia según comentarios, Una mujer lo acompaña todos los días hasta la puerta del hotel siempre que regresa de sus largos paseos habituales por la playa en las tardes, pero antes como cada día comparten el té en la misma mesa en la cafeteria del hotel y luego se despeden con un beso profundamente cariñoso que se dan mutuamente.

Mr. Sheehy es Siempre el primero en entrar al comedor, y con su acostumbrada simpatía saluda a Alexandra la encargada del servicio de desayunos, diciendo buenos días en ingles.
Como gentleman británico viste siempre de impecable traje y sombrero, haciendo su acostumbrado y tradicional ritual en su desayuno, degusta primeramente frutas, luego una tazón de leche bien caliente con cereales, para más tarde acompañar un bocadillo de jamón york y queso con una taza de café. Sus hábitos no han cambiado a lo largo de estos años ni mucho menos el tiempo que tarda en desayunar que son siempre 25 puntuales minutos.

Justo después de que Mr. Sheehy abandona el salón las hermanas María Eugenia y Luisa Esther ingresan al salón comedor. Las hermanas Solís, señoras amables que también cada año en esta temporada, se alojan en el hotel viniendo ininterrumpidamente desde hace 12 años. Son mujeres de las que ya no existen, solteronas y devotas religiosas, nunca usan una pisca de maquillaje y mucho menos algún accesorio, visten atuendos que parecen salidos del baúl de los recuerdos de nuestros abuelos.

Ellas no tardan más de 10 minutos en el desayuno, para luego buscar la primera iglesia que les permita escuchar misa, ya que al ser domingo es menester lo acostumbrado en este día.
Posiblemente el personaje más polémico lo es Don Lázaro, madrileño de pura cepa, cascarrabias de naturaleza, poco amigable y de aspecto malhumorado. Este hombre que no habla por no gastar palabras y cuando lo hace, más bien pareciera que su voz se asemeja al ladrido de un perro, que agradables sonidos saliendo de su boca.

Con sus 1,60 este personajillo jubilado y solterón, devora todo lo que se le presenta enfrente. A todo le pone aceite de oliva y siempre está reclamando cosas que no encuentra ya que su corta vista no le permite ubicar nada fácilmente. Al finalizar su desayuno no duda en llevar escondido bajo el brazo un bocadillo hecho con 6 lonchas de jamón y otras 5 de queso, sabiendo que no está permitido sacar comida del comedor. Aprovecha los momentos de despiste para asegurar su media mañana.

Su rutina es siempre la misma, luego de engullir en el desayuno, sube a su habitación para bajar inmediatamente. Vistiendo un bañador, descalzo y sin camiseta, deja la llave de su habitación en la recepción y sale apresuradamente a la playa en donde permanece desde las 08:30 am hasta las 12:30 pm, para luego volver al hotel totalmente negro y con arena metida en toda su humanidad, inclusive seguramente hasta donde no le alumbra el sol.
Ante la mirada atenta de las camareras el Sr. Lazaro entra al Hotel dejando huellas mojadas en el piso de la recepción que nunca son bien vistas por las que se encargan de la limpieza. Siempre se acerca con una botella de su vino preferido solicitando un saca corchos para abrirla y dejarla lista para más tarde bebérsela con su almuerzo que solo Dios sabe que será.

El hotel tiene 60 años y por él han pasado personas de todas las nacionalidades, algunos han venido en pareja, otros solos, también en familias, muchos se han llevado recuerdos agradables y otros no tanto. Inclusive algunos han terminado sus días aquí. El hotel ha sido casa de nadie y de muchos alguna vez.

Al llegar el medio día comienza el desfile de personas que van entrando y saliendo, este movimiento de personas convierte el hotel en un escenario en donde las relaciones personales entre clientes y empleados parecen funcionar con un mecanismo automatizado.
Al mismo tiempo la calle se llena de alegría con el astro sol calentando, los niños, jóvenes y personas de diferentes edades cruzan el portal del hotel dirigiéndose a la playa en busca de calor y descanso.

Las camareras aceleran su trabajo y los teléfonos en las oficinas no paran de sonar, es hora pico y el hotel cobra más vida. Con todo este trajinar los minutos pasan mientras la tarde llega y todo se calma poco a poco con los últimos rayos de sol. La noche cae pero no sin antes regalar a todos un atardecer de colores en que se dibujan siluetas de diferentes tipos en el paseo que bordea el mar y la playa.

El día ha finalizado y comienza el retorno a casa o al hotel………...

lunes, 22 de diciembre de 2008

ALI BEY - EL ESPÍA DE LA CORONA ESPAÑOLA


A lo largo de la historia han existido personajes más, o menos importantes, y algunos de estos han hecho grandes proezas dejado huella de vida en páginas de la historia. Este es el caso del gran aventurero, explorador y cientifico que vivio en el siglo XVIII-XIX, cuyo nombre era Domingo Francisco Jordi y Leblich, nacido en Barcelona en 1 de abril de 1.767, y que sería más tarde conocido como ALí Bey el-Abbassi. Esta es su historia.

Vivió entre 1767 y 1819 y pasó su infancia desde que su padre Pedro Badía fuera trasladado en 1.778 a las Cuevas del Almanzora (Vera-Almería) a causa del nombramiento como contador de guerra y Tesoro, el joven Domingo de 12 años tuvo claro su destino. En este sitio inicio su primer y atrayente contacto con el mundo musulmán, gracias al ambiente morisco que predominaba por aquel entonces en esa comarca.
Cuando tenía 14 años ya trabajaba como funcionario en la costa de Granada. Nunca fue a la universidad, pero su pasión por el conocimiento, por dominar todas las ciencias, y su afán aventurero le sitúan en perfecto maridaje entre el ilustrado y el romántico, entre el científico y el soñador.
Todos esos años transcurrieron con él, inmerso en aprender todo sobre los musulmanes y su cultura.
En 1.792 ya casado se traslada con su esposa, a Córdoba para desempeñar su trabajo como administrador de Rentas de Tabaco. En Córdoba estudia árabe y se interesa por la aerostación (consiste en utilizar el calor caliente que tiene tendencia a subir por diferencia de densidad con el aire frío, que aplicado a un globo se consigue que este suba, baje o se mantenga) .Ésta última le llevó a la bancarrota y en 1.793, motivo por el cual decide marcharse a la corte, junto con toda su familia.

En 1.808 iniciaría sus primeras labores como espía al servicio de la corona de Carlos IV, y es así que en ese mismo año por encargo de Manuel Godoy, primer ministro de Carlos IV, emprendió un largo viaje por territorios musulmanes, camuflado como notable musulmán descendiente de los Abbasíes y bajo el nombre de Ali Bey el-Abbasí. Una de sus primeras misiones era contactar con el Sultán de Marruecos y a la vez con sus enemigos. Mediante un doble juego que debía seguir para que estos atacaran a aquel y aprovechar la situación para gloria de España, que perdía posesiones en América y tenía que buscar riquezas en otros territorios.

Se sabe que Domingo Badia fue un mentiroso que llevaba una doble vida y quien sabe cuántas otras más, igualmente fue un aventurero, fanfarrón, charlatán, erudito, humanista y embaucador de reyes, sultanes y ministros.

Falsifico documentos y genealogías, se depilo, circuncidó y vestido con ropa de noble sirio, en 1.803 se convirtió en Ali Bey, un rico descendiente de Mahoma. Sus viajes lo llevaron por Marruecos, Argelia, Libia y diversas regiones del imperio Otomano (Egipto, Arabia, Siria, Turquía y Grecia), visito regiones en las que nunca antes había estado un accidental.
Sus andaduras lo llevaron también a peregrinar hasta la Meca, en 1.807, y aunque muchos dicen que fue el primer europeo en entrar en el santuario de Kaaba, al menos otros dos lo hicieron antes que él, el italiano Ludovico Bartema, en 1.503, y el Ingles Joseph Pitts, en 1.680.

En 1.808, durante plena guerra de independencia y tras haber tenido una conversación con Carlos IV, que le decepciona profundamente, se presenta a Napoleón Bonaparte para prestarle sus servicios. Éste, tras desconfiar en un principio lo envía con una carta de recomendación a su hermano José I.

El 5 de abril de 1.810, es nombrado prefecto de la ciudad de Córdoba por José I, ostentando este cargo por espacio de 15 meses hasta el 14 de julio de 1.811.

En 1.814 publicó “Los viajes de Alí Bey”, un libro de intrigas y aventuras apasionante, con preciosas y precisas explicaciones de paisajes y costumbres. La autoría de la obra, escrita en francés no fue desvelada hasta 1.836, con la traducción en castellano. Cuatro años más tarde Alí Bey emprendió un viaje a Siria y África Oriental, llegando a Damasco tras cambiar su identidad de nuevo por el de Alí Othoman, pero sería el último viaje, pues murió camino de la meca con 51 años. Cuando se sintió indispuesto, hizo correr la voz de que lo envenenaron los servicios secretos británicos. Pero este dato, como tantos otros de su vida, nunca fue probado.

Alí Bey el-Abbassi fue un hombre de una amplia cultura, ilustrado, poliglota, masón, dejo escritos de sus viajes y magníficos dibujos, titulada Viajes en Marruecos, Trípoli, Chipre, Arabia, Siria y Turquía, en los que junto con descripciones pormenorizadas de las ciudades que visitó, plasmó sus observaciones sobre geografía, Zoología, Entomología (es el estudio científico de los insectos), Geología y meteorología.
Sus viajes fueron leídos en toda Europa y promovieron curiosidad por la cultura islámica. Le admiraron, aunque con ciertas reticencias, Sir Richard Francis Burton, quien realizó una proeza similar, y Alexander Von Humblodt.

sábado, 20 de diciembre de 2008

martes, 2 de diciembre de 2008

Arturo Bordón - "Generación del 900"


ARTURO BORDON
“Generación del 900”


Corría el año 1.932, en Sudamérica, dos conflictos tomaban forma de crisis bélica. La guerra entre Perú y Colombia, y la guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia, éste último marcaría el rumbo de dos países, dejando secuelas imborrables de muerte, en la memoria familiar de miles valientes soldados.

En Paraguay una vez más los jóvenes de la patria serían los protagonistas de una injusta y cruel guerra entre hermanos, que solo derivaría en la aniquilación de una generación de hombres con pensamientos e ideas renovadas.

En ese momento el país se encontraba atravesando por una etapa de importante crecimiento económico e institucional. Aunque las heridas de la Guerra Grande aun eran frescas, se vivía un momento histórico de positivismo generalizado, las disputas internas en los diferentes partidos políticos se tornaron menos tensas y las reconciliaciones partidarias eran más amistosas.

Es así que en los meses previos a la guerra del Chaco, en un lugar conocido como el “Bar Vila”, ubicado en pleno centro de la ciudad capital, (Palma y Montevideo), se reunían los más selectos representantes de la cultura nacional, que junto con los denominados “Generación del 900” (nacidos entre 1.870 – 1.910), intercambiaban diferentes pensamientos sobre temas, relacionados con literatura, arte, filosofía, música y por supuesto, la política. Deliberando diferentes opiniones de una posible guerra con Bolivia, que estaba próxima y era inevitable.

Personalidades de toda índole encontraban en este sitio un espacio de encuentro, donde además, todos aquellos aventajados que habían viajado por estudios u otros motivos a otros países, traían noticias sobre los últimos acontecimientos que se daban en Europa, EEUU y el resto de América, y compartían con amigos momentos agradables, en uno de los establecimientos más concurridos del país en aquel entonces.

La guerra cambiaría el destino del Paraguay y esta generación marcaría un momento puntual en historia del país.

Para entender este momento histórico de desarrollo intelectual, es importante remontarse varias décadas atrás. Todo comenzó en 1.870, el país se encontraba devastado por la guerra grande, era urgente comenzar de nuevo a organizarse para construir un Paraguay comprometido con su tiempo y proyectado al futuro. Esta tarea recayó sobre un grupo de profesores paraguayos graduados en el exterior, a los que se le unieron algunos residentes extranjeros. Estos profesores realizaron una especial labor de enseñanza, preparado jóvenes en las diferentes disciplinas.

Sin lugar a dudas el Colegio Nacional de la Capital (1.877), fue la institución principal y de mayor importancia en la preparación de estos jóvenes que integrarían ese grupo tan prestigioso de intelectuales y pensadores paraguayos.

Los periódicos de la época publicaban siempre editoriales y artículos que contribuían a dar el eco y la importancia de la educación para el pueblo, como aparece en el párrafo extraído de uno de ellos.

“Porque el hombre sin instrucción no puede tener conciencia de sus derechos ni apreciar la importancia de los deberes como ciudadano en un país libre, que tiene por norma la igualdad; ni menos hacer uso de las libertades que acuerdan sus libertades institucionales”

Con el transcurrir de los años, ya en 1.889, sería creada la Universidad Nacional de Asunción, iniciativa que surge en la necesidad de dar una enseñanza superior a todos esos egresados del Colegio Nacional de la Capital.

Dicha institución posibilitó la capacitación Universitaria de cientos de alumnos que pasarían a integrar puestos de relevancia en diferentes sectores de la sociedad paraguaya. Los destacados profesores, en su gran mayoría españoles, transmitirían el saber y la virtud, rescatando los valores y principios de una nación, reavivando así el sentimiento más profundo de ser paraguayo.
Estos ilustres docentes eran el Dr. José Zacarías Caminos, Sr. Ramón Zubizarreta, Sr. César Gondra, Sr. Alejandro Audibert, Dr. Ramón de Olascoaga, Sr. Victorino Abente,Sr. Ricardo Brugada, Don Mateo Collar, Dr, Facundo Machain, entre otros., que volcaron todo su conocimiento formando hombres de bien, con bases sólidas.

En estas aulas también sería figura importante del país en su tiempo, Cecilio Báez (1.862 – 1.941), aunque no perteneció a los novecentistas, igualmente estudió en el Colegio Nacional de la Capital y luego se doctoró en Derecho, fue el que lideró el grupo de intelectuales de su época, además fue profesor, decano y restor de la Universidad Nacional, recibió en su larga actuación varias distinciones internacionales, entre ellas la de miembro de la sociedad de Ciencias Sociales de Filadelfia en los Estados Unidos de Norte América, la academia de Historia de la Habana y de la Société Academique D´Historie Internacional de Paris. Entre sus obras intelectuales podemos citar Ensayos sobre la libertad civil, La tiranía en el Paraguay, Ensayo sobre el Dr. Francia y la dictadura sudamericana y resumen de la Historia del Paraguay.

Ocupó varios cargos políticos a lo largo de su vida. Como presidente de la nación, desempeño un papel importante en la historia, convirtiéndose en uno de los mejores presidentes que tuvo el país. Murió en Asunción el 18 de junio de 1.941 a los 79 años de edad.

En su momento Hugo Rodríguez Alcalá lo llegó a comparar con Miguel de Unamuno diciendo textualmente lo siguiente:

“Salvando las debidas distancias, se puede decir que el Sr. Cecilio Báez asumió en su generación el papel semejante al de Unamuno en la de 1.898. Báez era un sabio de cultura enciclopédica, filósofo positivista, jurista eminente, Doctor en Ciencias Naturales, y gran erudito en saberes de historia de América y el mundo. También tenía una fuerte influencia Liberal Spenceriano, era un defensor de las libertades cívicas y sobre todo fue un genuino Liberal y por ello fue duro al enjuiciar a su país”. (Langa Pizarro, p.97).

Guido Rodríguez Alcalá (Asunción, Paraguay, 1946), Poeta, narrador, historiador, ensayista, periodista y crítico literario. Colaboró asiduamente en diversos periódicos locales y extranjeros, aunque no fue contemporáneo de Cecilio Báez, supo plasmar todo el carácter de un hombre que forma parte importante de nuestra historia.

Otro importante intelectual, calificado como una de las mentes más lucidas del siglo XX en Paraguay, lo fue Justo P. Prieto (1.897-1.982), ejerció como docente y periodista. Egresado del Colegio Nacional de la Capital, más tarde estudió derecho y obtuvo el doctorado para dedicarse de lleno a la enseñanza el periodismo y la política.

Le toco ocupar varios cargos de relevancia, demostrando siempre si total entrega en las diferentes labores como representante y figura de primera magnitud en la inteligencia paraguaya.

Nuestro país nunca volvió a contar con una generación como ésta, que engrandeció nuestra cultura con tan ilustres hombres, entre los que estuvieron además Emeterio González (1.863 – 1.941), Arsenio López Decoud (1.867 – 1.045), Juan E. O´leary (1.879 – 1.969), Eusebio Ayala (1.875 – 1.942), esta generación fue fundamental en la cultura paraguaya, aquí destacaron figuras de la talla de Ignacio A. Pane, el primer sociólogo paraguayo, Blas Garay, el primer historiador del país, Juan E. O´leary, uno de los ensayistas más influyentes que tuvo el país, Juan Francisco Pérez Acosta (1.873 – 1.968), futuro historiador que fuera designado el 31 de enero de 1.905, Herib Campos Cervera (1.897 – 1.921), e inclusive grandes estadistas como Eusebio Ayala y Eligio Ayala.

Todos ellos fueron contemporáneos que pisaron fuerte en un periodo destacado de la historia del país, y que unidos por un mismo ideal se entregaron con la fuerza necesaria para trabajar incansablemente en la tarea esperanzadora de construir una verdadera nación de justicia y equidad para las futuras generaciones.

Era así que el país vivía inmerso en un ritmo de ideas nuevas y voluntades verdaderas que definirían las bases de todo lo que vendría más adelante en una historia poco conocida por todos nosotros de finales del siglo XIX y que duró hasta mediados del siglo XX.

Otro contemporáneo de esta “Generación del 900”, del que no nos podemos olvidar lo fue el destacado y reconocido impulsor del turismo en Paraguay, el Dr. Arturo Bordón.

Nacido en Villarrica, en el año 1.893, cursó estudios primarios en su ciudad natal, más tarde recibió su diploma de Bachiller en el Colegio Nacional de Asunción. Fue alumno de la facultad de Derecho y Ciencias Sociales y luego de finalizar sus estudios se dedicó a la docencia dictando clases de Anatomía, Fisiología, Higiene, Historia, Agricultura, y Ganadería en la Escuela Normal de Maestros de Villarrica.

Tuvo un amplio protagonismo en el periodismo nacional, redactando para el periódico “El Nacional”, además dirigió, “La Tribuna”. Fue fundador y director de “Guaraní”, diario aparecido en Asunción por esos años. Su labor periodística lo llevo a colaborar para diarios de Buenos Aires.
Su labor no concluyó ahí, ya que su inagotable interés por los asuntos del país lo hizo incursionar en temas tan diversos como atrayentes para él, por dicho motivo en 1.932 siendo Secretario General de la C.D. y miembro de las comisiones de vías de Comunicaciones y Caminos; de Guías, Mapas y Conservación de Monumentos y sitios históricos, y presidente de la sección propaganda y relaciones del Touring Club Paraguayo, al que pertenecía como miembro, ayudo a elaborar la que sería posiblemente la primera guía turística del Paraguay, denominada GUÍA GEOGRÁFICA DE TURISMO.


Para la edición de esta guía el Sr, Bordón tuvo que sortear incontables obstáculos en la tarea de recolección de información, por dicha razón dirigió personalmente la elaboración de la misma, de principio a fin.

Como buen conocedor de país, su equipo y él visitaron cada rincón del territorio nacional recogiendo información de interés al más mínimo detalle. Recorrió cientos de kilómetros visitando pueblos y ciudades al volante de un Ford-A modelo 1.930, atravesando caminos poco transitados o abriéndolos cuando estos ni siquiera existían y pernoctando en los pocos hoteles que existían o en casa de amigos.

DETALLES DE LA GUÍA:

Esta guía que data del año 1.932, consta de 428 páginas en la que se incluye una breve explicación del modo de uso de la misma, una resumida reseña de la geografía del Paraguay, su organización política y otros datos de interés general en sus primeras páginas.

Cuenta además con 2 mapas fluviales perfectamente trazados a escala, además de 80 mapas hechos con fiable descripción en donde se señalan datos y referencias importantes de cada ciudad o pueblo, nombres de calles, edificios, plazas, monumentos históricos, sitios de interés turístico, etc.

La guía no está exenta de una práctica lista de datos de interés, tanto para la población local, como para los viajeros que llegaban a nuestro país. En la misma línea se detallan los servicios públicos de ómnibus capitalinos y del interior, estos con sus respectivas conexiones con todo el país y el itinerario que realizan, por las calles que transitan y a los barrios o pueblos a los que llegaban.


Incluye también unos prácticos consejos para el conductor en caso de necesitar primeros auxilios, una guía resumida con puntos importantes a tener en cuenta antes de iniciar el viaje (botiquín, herramientas, útiles auxiliares, manual del motor y sus causas). Además una serie de información que complementan esta guía, como por ejemplo, un itinerario fluvial, de los barcos que realizaban recorridos regulares, con un detalle de la trayectoria que efectuaban cada uno de ellos, desde donde partían y hacia las diferentes ciudades donde se dirigían, los puertos donde realizaba las paradas, y las tarifas claramente especificadas según el destino y la categoría.
Un cuadro con horarios del tren, sus diferentes recorridos y los tiempos de duración en cada trayecto.


En la guía no fueron obviadas las fotografías, en ella se incluyen más de 200 fotos en blanco y negro y a color, de diferentes sitios del país (parques, plazas, edificios, calles, tiendas, personalidades, parajes naturales, etc.

Una amplia y completa información sobre las diferentes rutas del país, caminos secundarios, etc. y las distancias en Km. de una ciudad o pueblo a otro, con los tiempos en horas/minutos en que se tarda en llegar a cada sitio teniendo en cuenta el estado de los caminos y épocas en los que transitar por ellos puede ser un problema.

Se incluye algunas opiniones interesantes sobre el Paraguay, enunciada en su momento por diferentes personalidades que hablan de este país como un sitio sin igual.

Paraíso Sudamericano: “ A igual que el paraíso terrenal colocado entre los ríos Tigris y Éufrates, el paraíso Sudamericano, el Jardín de Sudamérica como le calificaron los norteamericanos , se encuentra limitado al sur por el rio Paraná y al este por el rio Paraguay, dos grandiosas arterias fluviales” (El Paraguay Moderno- Periódico)

Temperatura Ideal:La frescura de las noches es una de las características del verano paraguayo: El invierno paraguayo es una estación tan bella y placentera para los naturales como para los extranjeros. Al salir el sol una dulce tibieza se expande por todo y reanima los organismos; la radiante luz del astro del día siembra la alegría y la vida se despierta tan rápida y activa en los animales y vegetación, que diríase no haber pasado la naturaleza sino por un dulce sueño. Una comisión de sabios no hubiera podido escoger una temperatura media más favorable” (Moisés S. Bertoni)

“Pronto se convence el viajero, que el aire, el sol, árboles y flores, son elementos integrados de la vida en el Paraguay, denominado con admirable propiedad el “Jardín de Sudamérica” (Prof. Francisco Manzi)

Tierra de Sol, tierra de leyendas: “Tierra de sol, tierra de épica historia, tierra de leyenda! Lo que hicieron sus hombres en la guerra terrible, se ha contado a los niños de América, como hazaña de los héroes homéricos de los cuentos fabulosos. Porque allí se demostró con sangre y muerte, saber de patria y de sacrificio, quizás como en ninguna otra parte” (Rubén Darío).

Se recogen además varias citas que definen al pueblo paraguayo, haciendo especial referencia a la mujer paraguaya, la valentía y lealtad de su gente y la prodigiosa naturaleza con la cual fue bendecida esta tierra.

El señor Arturo Bordón fue un adelantado a su tiempo, trabajó con férrea convicción en defensa del patrimonio histórico cultural y natural, dando un empuje sin precedentes al turismo nacional.
Ya en aquel entonces hablaba de la importancia que estaba teniendo el turismo en los países más desarrollados, y al mismo tiempo hacia una proyección futurista de los importantes beneficios económicos que tendría esta actividad para el país, como medio para la erradicación de la pobreza, explicando los alcances favorables en las diferentes actividades comerciales de la población.


Arturo Bordón fue el primer Director General de Turismo que tuvo el país, al igual que desempeño sus funciones como Director de la Oficina Municipal de Turismo..
Participo del primer congreso Iberoamericano de Turismo realizado en San Francisco, California, en abril de 1.939.


Sentó las bases necesarias para la creación del primer Consejo Nacional de Turismo a través de un proyecto de ley que más tarde sería aprobado.

En la política militó siempre con fervor y abnegación, con el Partido Liberal, también ocupo una banca en la cámara de Diputados, hasta el 17 de febrero de 1.940.