lunes, 16 de febrero de 2009

San Borondón




Hace unas semanas apareció publicada en la página http://www.miplayadelascanteras.com/ una foto tomada desde la playa de Las Canteras. Dicha playa se encuentra ubicada en la ciudad capital de la Isla de Gran Canaria, y es perteneciente a una de las siete islas del archipiélago Canario.

La foto mostraba mar adentro la silueta de algo que parecía una isla, situada supuestamente en un sitio donde no debería haber ninguna.

La leyenda que acompañaba la foto decía. “Se ha podido ver hoy la isla de San Borondón “
Para entender a que se refiere esta foto es importante documentarse y entrar en uno de los mitos más populares de las islas.

Aunque existe sin fin de información relacionada con este tema en internet, he querido hacer referencia a la publicación hecha por la revista “ALTAIR”, que en su sección cuadernos de viajes explica muy claramente los misterios que guardan relación a este nombre “San Borondón”
Todo da comienzo allá por los años 484-577, donde un religioso de nombre Brandán de origen irlandés, más tarde hecho santo, navego durante siete años por el Atlántico en busca de la isla del paraíso o Tierra de Promisión, supuestamente con éxito. Años más tarde los irlandeses ubicaron este sitio en una isla a la que le bautizaron con el nombre de “San Brandán”, al sureste de Irlanda. Es así como aparece publicada por el año 1.234 la primera ubicación cartográfica de esta isla. En los sucesivos años la misma se movería para arriba y abajo en los diferentes mapas publicados y muchos de ellos mezclarian con estos los mitos grecorromanos acerca de los Bienaventurados o Afortunadas de esta manera acabarian identificándose con una de las Canarias, cuando no con todas.
Es entonces cuando sucedió algo extraordinario, al llegar a Canarias la isla de “San Borondón” comenzó a mostrarse a los ojos humanos.

El primer avistamiento fue el de Gonzalo Fernández, en el año 1.461. Cristóbal Colón escribió, el 9 de agosto de 1.492 en el diario del primer viaje, que “ juraban muchos hombres horrados españoles que en la Isla de La Gomera estaban que cada año veían tierra al este de Las Canarias”, a lo que los reyes se tomaron aquello muy en serio. El avistaje de “San Borondón” fue corriente durante los siglos posteriores desde la isla de El Hierro, La Palma y La Gomera.
Los videntes eran de toda edad y condición: marineros, labriegos, clérigos, padres de familia, pendencieros, ciegos, inquisidores, escribanos, doctores, etc. Y no solo lo coincidían muchos en lo que veían, sino que también afirmaban que desde esta isla llegaba un olor agrio.

Los muchos testimonios daban fe de que la isla que no se deja ver cuando se buscaba existía, por tal motivo se enviaron varias expediciones en su busca, fue entonces cuando surgieron incluso afirmaciones de gente que supuestamente había puesto los pié en la isla sin quererlo.
En 1.570, Marco Peres, vecino de la Orotava-Tenerife, afirmó que viniendo del Brasil, un temporal les hizo derivar hasta situarse entre la isla del Hierro y La Palma. Y que allí encontraron una isla, donde desembarcaron junto a un arroyo de buena agua y vieron un árbol y en ella una cruz clavada, en su relato describía además que había gallinas salvajes y garzas, rebaños de vacas y toros, de cabras, de ovejas blancas y negras, y ninguno de estos animales se espantaba con los hombres, aseguraban que los habitantes debían ser gigantes pues descubrieron huellas de pies dos veces el tamaño normal.
“San Borondón”caló hondo en los canarios y se convirtió en un mito autóctono. Un recopilador de tradiciones J. Bethencourth Alfonso escribía en 1.901 que la noche de San Juan los herreños (originarios de la isla del Hierro) “se levantan temprano para ver bailar el sol y ver la isla de “San Borondón”.

Para dar una explicación lógica en el entendimiento de cómo entender que una isla que supuestamente no existe y es vista o al menos su silueta en la mayoría de los casos, por cientos de personas a lo largo de la historia, podemos decir que la misma tienen una razón más valida en la que según expertos se atribuye a un fenómeno atmosférico llamado parahelio. Cosa que ya los jesuitas se lo planteaban allá por el siglo XVIII. El parahelio es una ilusión óptica fruto de la refracción de la luz, por la cual un gran objeto (una isla) puede reflejarse en una nube lejana.
También existe una explicación sociológica a este hecho: “Es el paraíso que los canarios han tenido que mitificar para escapar de todas sus desgracias”

El asunto ha sido muy estudiado y la bibliografía escrita es realmente abrumadora. Si en el mejor de los casos existiese una isla que aparece y desaparece a mi particularmente me gustaría que siga siendo así siempre, y que ésta mantuviese ese enigma que ha guardado durante tantos siglos a propios y extraños.

UN DIA EN EL HOTEL.

El viejo y pequeño reloj que cuelga de la pared en la recepción y que alguna vez perteneció a un barco, marca las 05:00 am.

Aunque el silencio de la noche que termina aun se siente, poco a poco el sol va dando paso a la mañana de un día domingo cualquiera. Aun hay poco movimiento en el hotel, en los salones algunos madrugadores se asoman buscando el comedor atraídos por el aroma del café y los croasanes recién hechos, esperando quizás el reconfortante desayuno para iniciar la jornada.

El hotel despierta minutos después. Las camareras llegan una a una, con cara de disgusto al no agradarles trabajar este día, aunque rápidamente uniformadas de píes a cabezas se acercan al comedor de empleados buscando un café y mismo tiempo, aprovechan la oportunidad para intercambiar chismes y organizar las tareas en sus respectivas labores.

El salón de desayunos abre sus puertas puntualmente a las 07:00 am. Como todos los días en esta época de verano. Mr. Sheehy, un escocés de 92 años que se hospeda habitualmente cada año en esta temporada desde hace 20 años, hace su aparición. Mr. Edward Sheehy , un hombre robusto y de aspecto fuerte, con un caminar seguro a pesar de su avanzada edad, normalmente intercambia pocas palabras con el personal ya que su español es limitado, es quezas`por eso que nadie sabe mucho de su vida, aunque si es fácil apreciar algunas característica de su persona resaltan en él, lo más llamativo posiblemente sea que es un hombre reservado y solitario, no se le conoce esposa ni hijos en todos estos años que viene hospedándose en el hotel, aunque si posiblemente se le podría atribuir una novia según comentarios, Una mujer lo acompaña todos los días hasta la puerta del hotel siempre que regresa de sus largos paseos habituales por la playa en las tardes, pero antes como cada día comparten el té en la misma mesa en la cafeteria del hotel y luego se despeden con un beso profundamente cariñoso que se dan mutuamente.

Mr. Sheehy es Siempre el primero en entrar al comedor, y con su acostumbrada simpatía saluda a Alexandra la encargada del servicio de desayunos, diciendo buenos días en ingles.
Como gentleman británico viste siempre de impecable traje y sombrero, haciendo su acostumbrado y tradicional ritual en su desayuno, degusta primeramente frutas, luego una tazón de leche bien caliente con cereales, para más tarde acompañar un bocadillo de jamón york y queso con una taza de café. Sus hábitos no han cambiado a lo largo de estos años ni mucho menos el tiempo que tarda en desayunar que son siempre 25 puntuales minutos.

Justo después de que Mr. Sheehy abandona el salón las hermanas María Eugenia y Luisa Esther ingresan al salón comedor. Las hermanas Solís, señoras amables que también cada año en esta temporada, se alojan en el hotel viniendo ininterrumpidamente desde hace 12 años. Son mujeres de las que ya no existen, solteronas y devotas religiosas, nunca usan una pisca de maquillaje y mucho menos algún accesorio, visten atuendos que parecen salidos del baúl de los recuerdos de nuestros abuelos.

Ellas no tardan más de 10 minutos en el desayuno, para luego buscar la primera iglesia que les permita escuchar misa, ya que al ser domingo es menester lo acostumbrado en este día.
Posiblemente el personaje más polémico lo es Don Lázaro, madrileño de pura cepa, cascarrabias de naturaleza, poco amigable y de aspecto malhumorado. Este hombre que no habla por no gastar palabras y cuando lo hace, más bien pareciera que su voz se asemeja al ladrido de un perro, que agradables sonidos saliendo de su boca.

Con sus 1,60 este personajillo jubilado y solterón, devora todo lo que se le presenta enfrente. A todo le pone aceite de oliva y siempre está reclamando cosas que no encuentra ya que su corta vista no le permite ubicar nada fácilmente. Al finalizar su desayuno no duda en llevar escondido bajo el brazo un bocadillo hecho con 6 lonchas de jamón y otras 5 de queso, sabiendo que no está permitido sacar comida del comedor. Aprovecha los momentos de despiste para asegurar su media mañana.

Su rutina es siempre la misma, luego de engullir en el desayuno, sube a su habitación para bajar inmediatamente. Vistiendo un bañador, descalzo y sin camiseta, deja la llave de su habitación en la recepción y sale apresuradamente a la playa en donde permanece desde las 08:30 am hasta las 12:30 pm, para luego volver al hotel totalmente negro y con arena metida en toda su humanidad, inclusive seguramente hasta donde no le alumbra el sol.
Ante la mirada atenta de las camareras el Sr. Lazaro entra al Hotel dejando huellas mojadas en el piso de la recepción que nunca son bien vistas por las que se encargan de la limpieza. Siempre se acerca con una botella de su vino preferido solicitando un saca corchos para abrirla y dejarla lista para más tarde bebérsela con su almuerzo que solo Dios sabe que será.

El hotel tiene 60 años y por él han pasado personas de todas las nacionalidades, algunos han venido en pareja, otros solos, también en familias, muchos se han llevado recuerdos agradables y otros no tanto. Inclusive algunos han terminado sus días aquí. El hotel ha sido casa de nadie y de muchos alguna vez.

Al llegar el medio día comienza el desfile de personas que van entrando y saliendo, este movimiento de personas convierte el hotel en un escenario en donde las relaciones personales entre clientes y empleados parecen funcionar con un mecanismo automatizado.
Al mismo tiempo la calle se llena de alegría con el astro sol calentando, los niños, jóvenes y personas de diferentes edades cruzan el portal del hotel dirigiéndose a la playa en busca de calor y descanso.

Las camareras aceleran su trabajo y los teléfonos en las oficinas no paran de sonar, es hora pico y el hotel cobra más vida. Con todo este trajinar los minutos pasan mientras la tarde llega y todo se calma poco a poco con los últimos rayos de sol. La noche cae pero no sin antes regalar a todos un atardecer de colores en que se dibujan siluetas de diferentes tipos en el paseo que bordea el mar y la playa.

El día ha finalizado y comienza el retorno a casa o al hotel………...

lunes, 22 de diciembre de 2008

ALI BEY - EL ESPÍA DE LA CORONA ESPAÑOLA


A lo largo de la historia han existido personajes más, o menos importantes, y algunos de estos han hecho grandes proezas dejado huella de vida en páginas de la historia. Este es el caso del gran aventurero, explorador y cientifico que vivio en el siglo XVIII-XIX, cuyo nombre era Domingo Francisco Jordi y Leblich, nacido en Barcelona en 1 de abril de 1.767, y que sería más tarde conocido como ALí Bey el-Abbassi. Esta es su historia.

Vivió entre 1767 y 1819 y pasó su infancia desde que su padre Pedro Badía fuera trasladado en 1.778 a las Cuevas del Almanzora (Vera-Almería) a causa del nombramiento como contador de guerra y Tesoro, el joven Domingo de 12 años tuvo claro su destino. En este sitio inicio su primer y atrayente contacto con el mundo musulmán, gracias al ambiente morisco que predominaba por aquel entonces en esa comarca.
Cuando tenía 14 años ya trabajaba como funcionario en la costa de Granada. Nunca fue a la universidad, pero su pasión por el conocimiento, por dominar todas las ciencias, y su afán aventurero le sitúan en perfecto maridaje entre el ilustrado y el romántico, entre el científico y el soñador.
Todos esos años transcurrieron con él, inmerso en aprender todo sobre los musulmanes y su cultura.
En 1.792 ya casado se traslada con su esposa, a Córdoba para desempeñar su trabajo como administrador de Rentas de Tabaco. En Córdoba estudia árabe y se interesa por la aerostación (consiste en utilizar el calor caliente que tiene tendencia a subir por diferencia de densidad con el aire frío, que aplicado a un globo se consigue que este suba, baje o se mantenga) .Ésta última le llevó a la bancarrota y en 1.793, motivo por el cual decide marcharse a la corte, junto con toda su familia.

En 1.808 iniciaría sus primeras labores como espía al servicio de la corona de Carlos IV, y es así que en ese mismo año por encargo de Manuel Godoy, primer ministro de Carlos IV, emprendió un largo viaje por territorios musulmanes, camuflado como notable musulmán descendiente de los Abbasíes y bajo el nombre de Ali Bey el-Abbasí. Una de sus primeras misiones era contactar con el Sultán de Marruecos y a la vez con sus enemigos. Mediante un doble juego que debía seguir para que estos atacaran a aquel y aprovechar la situación para gloria de España, que perdía posesiones en América y tenía que buscar riquezas en otros territorios.

Se sabe que Domingo Badia fue un mentiroso que llevaba una doble vida y quien sabe cuántas otras más, igualmente fue un aventurero, fanfarrón, charlatán, erudito, humanista y embaucador de reyes, sultanes y ministros.

Falsifico documentos y genealogías, se depilo, circuncidó y vestido con ropa de noble sirio, en 1.803 se convirtió en Ali Bey, un rico descendiente de Mahoma. Sus viajes lo llevaron por Marruecos, Argelia, Libia y diversas regiones del imperio Otomano (Egipto, Arabia, Siria, Turquía y Grecia), visito regiones en las que nunca antes había estado un accidental.
Sus andaduras lo llevaron también a peregrinar hasta la Meca, en 1.807, y aunque muchos dicen que fue el primer europeo en entrar en el santuario de Kaaba, al menos otros dos lo hicieron antes que él, el italiano Ludovico Bartema, en 1.503, y el Ingles Joseph Pitts, en 1.680.

En 1.808, durante plena guerra de independencia y tras haber tenido una conversación con Carlos IV, que le decepciona profundamente, se presenta a Napoleón Bonaparte para prestarle sus servicios. Éste, tras desconfiar en un principio lo envía con una carta de recomendación a su hermano José I.

El 5 de abril de 1.810, es nombrado prefecto de la ciudad de Córdoba por José I, ostentando este cargo por espacio de 15 meses hasta el 14 de julio de 1.811.

En 1.814 publicó “Los viajes de Alí Bey”, un libro de intrigas y aventuras apasionante, con preciosas y precisas explicaciones de paisajes y costumbres. La autoría de la obra, escrita en francés no fue desvelada hasta 1.836, con la traducción en castellano. Cuatro años más tarde Alí Bey emprendió un viaje a Siria y África Oriental, llegando a Damasco tras cambiar su identidad de nuevo por el de Alí Othoman, pero sería el último viaje, pues murió camino de la meca con 51 años. Cuando se sintió indispuesto, hizo correr la voz de que lo envenenaron los servicios secretos británicos. Pero este dato, como tantos otros de su vida, nunca fue probado.

Alí Bey el-Abbassi fue un hombre de una amplia cultura, ilustrado, poliglota, masón, dejo escritos de sus viajes y magníficos dibujos, titulada Viajes en Marruecos, Trípoli, Chipre, Arabia, Siria y Turquía, en los que junto con descripciones pormenorizadas de las ciudades que visitó, plasmó sus observaciones sobre geografía, Zoología, Entomología (es el estudio científico de los insectos), Geología y meteorología.
Sus viajes fueron leídos en toda Europa y promovieron curiosidad por la cultura islámica. Le admiraron, aunque con ciertas reticencias, Sir Richard Francis Burton, quien realizó una proeza similar, y Alexander Von Humblodt.

sábado, 20 de diciembre de 2008

martes, 2 de diciembre de 2008

Arturo Bordón - "Generación del 900"


ARTURO BORDON
“Generación del 900”


Corría el año 1.932, en Sudamérica, dos conflictos tomaban forma de crisis bélica. La guerra entre Perú y Colombia, y la guerra del Chaco entre Paraguay y Bolivia, éste último marcaría el rumbo de dos países, dejando secuelas imborrables de muerte, en la memoria familiar de miles valientes soldados.

En Paraguay una vez más los jóvenes de la patria serían los protagonistas de una injusta y cruel guerra entre hermanos, que solo derivaría en la aniquilación de una generación de hombres con pensamientos e ideas renovadas.

En ese momento el país se encontraba atravesando por una etapa de importante crecimiento económico e institucional. Aunque las heridas de la Guerra Grande aun eran frescas, se vivía un momento histórico de positivismo generalizado, las disputas internas en los diferentes partidos políticos se tornaron menos tensas y las reconciliaciones partidarias eran más amistosas.

Es así que en los meses previos a la guerra del Chaco, en un lugar conocido como el “Bar Vila”, ubicado en pleno centro de la ciudad capital, (Palma y Montevideo), se reunían los más selectos representantes de la cultura nacional, que junto con los denominados “Generación del 900” (nacidos entre 1.870 – 1.910), intercambiaban diferentes pensamientos sobre temas, relacionados con literatura, arte, filosofía, música y por supuesto, la política. Deliberando diferentes opiniones de una posible guerra con Bolivia, que estaba próxima y era inevitable.

Personalidades de toda índole encontraban en este sitio un espacio de encuentro, donde además, todos aquellos aventajados que habían viajado por estudios u otros motivos a otros países, traían noticias sobre los últimos acontecimientos que se daban en Europa, EEUU y el resto de América, y compartían con amigos momentos agradables, en uno de los establecimientos más concurridos del país en aquel entonces.

La guerra cambiaría el destino del Paraguay y esta generación marcaría un momento puntual en historia del país.

Para entender este momento histórico de desarrollo intelectual, es importante remontarse varias décadas atrás. Todo comenzó en 1.870, el país se encontraba devastado por la guerra grande, era urgente comenzar de nuevo a organizarse para construir un Paraguay comprometido con su tiempo y proyectado al futuro. Esta tarea recayó sobre un grupo de profesores paraguayos graduados en el exterior, a los que se le unieron algunos residentes extranjeros. Estos profesores realizaron una especial labor de enseñanza, preparado jóvenes en las diferentes disciplinas.

Sin lugar a dudas el Colegio Nacional de la Capital (1.877), fue la institución principal y de mayor importancia en la preparación de estos jóvenes que integrarían ese grupo tan prestigioso de intelectuales y pensadores paraguayos.

Los periódicos de la época publicaban siempre editoriales y artículos que contribuían a dar el eco y la importancia de la educación para el pueblo, como aparece en el párrafo extraído de uno de ellos.

“Porque el hombre sin instrucción no puede tener conciencia de sus derechos ni apreciar la importancia de los deberes como ciudadano en un país libre, que tiene por norma la igualdad; ni menos hacer uso de las libertades que acuerdan sus libertades institucionales”

Con el transcurrir de los años, ya en 1.889, sería creada la Universidad Nacional de Asunción, iniciativa que surge en la necesidad de dar una enseñanza superior a todos esos egresados del Colegio Nacional de la Capital.

Dicha institución posibilitó la capacitación Universitaria de cientos de alumnos que pasarían a integrar puestos de relevancia en diferentes sectores de la sociedad paraguaya. Los destacados profesores, en su gran mayoría españoles, transmitirían el saber y la virtud, rescatando los valores y principios de una nación, reavivando así el sentimiento más profundo de ser paraguayo.
Estos ilustres docentes eran el Dr. José Zacarías Caminos, Sr. Ramón Zubizarreta, Sr. César Gondra, Sr. Alejandro Audibert, Dr. Ramón de Olascoaga, Sr. Victorino Abente,Sr. Ricardo Brugada, Don Mateo Collar, Dr, Facundo Machain, entre otros., que volcaron todo su conocimiento formando hombres de bien, con bases sólidas.

En estas aulas también sería figura importante del país en su tiempo, Cecilio Báez (1.862 – 1.941), aunque no perteneció a los novecentistas, igualmente estudió en el Colegio Nacional de la Capital y luego se doctoró en Derecho, fue el que lideró el grupo de intelectuales de su época, además fue profesor, decano y restor de la Universidad Nacional, recibió en su larga actuación varias distinciones internacionales, entre ellas la de miembro de la sociedad de Ciencias Sociales de Filadelfia en los Estados Unidos de Norte América, la academia de Historia de la Habana y de la Société Academique D´Historie Internacional de Paris. Entre sus obras intelectuales podemos citar Ensayos sobre la libertad civil, La tiranía en el Paraguay, Ensayo sobre el Dr. Francia y la dictadura sudamericana y resumen de la Historia del Paraguay.

Ocupó varios cargos políticos a lo largo de su vida. Como presidente de la nación, desempeño un papel importante en la historia, convirtiéndose en uno de los mejores presidentes que tuvo el país. Murió en Asunción el 18 de junio de 1.941 a los 79 años de edad.

En su momento Hugo Rodríguez Alcalá lo llegó a comparar con Miguel de Unamuno diciendo textualmente lo siguiente:

“Salvando las debidas distancias, se puede decir que el Sr. Cecilio Báez asumió en su generación el papel semejante al de Unamuno en la de 1.898. Báez era un sabio de cultura enciclopédica, filósofo positivista, jurista eminente, Doctor en Ciencias Naturales, y gran erudito en saberes de historia de América y el mundo. También tenía una fuerte influencia Liberal Spenceriano, era un defensor de las libertades cívicas y sobre todo fue un genuino Liberal y por ello fue duro al enjuiciar a su país”. (Langa Pizarro, p.97).

Guido Rodríguez Alcalá (Asunción, Paraguay, 1946), Poeta, narrador, historiador, ensayista, periodista y crítico literario. Colaboró asiduamente en diversos periódicos locales y extranjeros, aunque no fue contemporáneo de Cecilio Báez, supo plasmar todo el carácter de un hombre que forma parte importante de nuestra historia.

Otro importante intelectual, calificado como una de las mentes más lucidas del siglo XX en Paraguay, lo fue Justo P. Prieto (1.897-1.982), ejerció como docente y periodista. Egresado del Colegio Nacional de la Capital, más tarde estudió derecho y obtuvo el doctorado para dedicarse de lleno a la enseñanza el periodismo y la política.

Le toco ocupar varios cargos de relevancia, demostrando siempre si total entrega en las diferentes labores como representante y figura de primera magnitud en la inteligencia paraguaya.

Nuestro país nunca volvió a contar con una generación como ésta, que engrandeció nuestra cultura con tan ilustres hombres, entre los que estuvieron además Emeterio González (1.863 – 1.941), Arsenio López Decoud (1.867 – 1.045), Juan E. O´leary (1.879 – 1.969), Eusebio Ayala (1.875 – 1.942), esta generación fue fundamental en la cultura paraguaya, aquí destacaron figuras de la talla de Ignacio A. Pane, el primer sociólogo paraguayo, Blas Garay, el primer historiador del país, Juan E. O´leary, uno de los ensayistas más influyentes que tuvo el país, Juan Francisco Pérez Acosta (1.873 – 1.968), futuro historiador que fuera designado el 31 de enero de 1.905, Herib Campos Cervera (1.897 – 1.921), e inclusive grandes estadistas como Eusebio Ayala y Eligio Ayala.

Todos ellos fueron contemporáneos que pisaron fuerte en un periodo destacado de la historia del país, y que unidos por un mismo ideal se entregaron con la fuerza necesaria para trabajar incansablemente en la tarea esperanzadora de construir una verdadera nación de justicia y equidad para las futuras generaciones.

Era así que el país vivía inmerso en un ritmo de ideas nuevas y voluntades verdaderas que definirían las bases de todo lo que vendría más adelante en una historia poco conocida por todos nosotros de finales del siglo XIX y que duró hasta mediados del siglo XX.

Otro contemporáneo de esta “Generación del 900”, del que no nos podemos olvidar lo fue el destacado y reconocido impulsor del turismo en Paraguay, el Dr. Arturo Bordón.

Nacido en Villarrica, en el año 1.893, cursó estudios primarios en su ciudad natal, más tarde recibió su diploma de Bachiller en el Colegio Nacional de Asunción. Fue alumno de la facultad de Derecho y Ciencias Sociales y luego de finalizar sus estudios se dedicó a la docencia dictando clases de Anatomía, Fisiología, Higiene, Historia, Agricultura, y Ganadería en la Escuela Normal de Maestros de Villarrica.

Tuvo un amplio protagonismo en el periodismo nacional, redactando para el periódico “El Nacional”, además dirigió, “La Tribuna”. Fue fundador y director de “Guaraní”, diario aparecido en Asunción por esos años. Su labor periodística lo llevo a colaborar para diarios de Buenos Aires.
Su labor no concluyó ahí, ya que su inagotable interés por los asuntos del país lo hizo incursionar en temas tan diversos como atrayentes para él, por dicho motivo en 1.932 siendo Secretario General de la C.D. y miembro de las comisiones de vías de Comunicaciones y Caminos; de Guías, Mapas y Conservación de Monumentos y sitios históricos, y presidente de la sección propaganda y relaciones del Touring Club Paraguayo, al que pertenecía como miembro, ayudo a elaborar la que sería posiblemente la primera guía turística del Paraguay, denominada GUÍA GEOGRÁFICA DE TURISMO.


Para la edición de esta guía el Sr, Bordón tuvo que sortear incontables obstáculos en la tarea de recolección de información, por dicha razón dirigió personalmente la elaboración de la misma, de principio a fin.

Como buen conocedor de país, su equipo y él visitaron cada rincón del territorio nacional recogiendo información de interés al más mínimo detalle. Recorrió cientos de kilómetros visitando pueblos y ciudades al volante de un Ford-A modelo 1.930, atravesando caminos poco transitados o abriéndolos cuando estos ni siquiera existían y pernoctando en los pocos hoteles que existían o en casa de amigos.

DETALLES DE LA GUÍA:

Esta guía que data del año 1.932, consta de 428 páginas en la que se incluye una breve explicación del modo de uso de la misma, una resumida reseña de la geografía del Paraguay, su organización política y otros datos de interés general en sus primeras páginas.

Cuenta además con 2 mapas fluviales perfectamente trazados a escala, además de 80 mapas hechos con fiable descripción en donde se señalan datos y referencias importantes de cada ciudad o pueblo, nombres de calles, edificios, plazas, monumentos históricos, sitios de interés turístico, etc.

La guía no está exenta de una práctica lista de datos de interés, tanto para la población local, como para los viajeros que llegaban a nuestro país. En la misma línea se detallan los servicios públicos de ómnibus capitalinos y del interior, estos con sus respectivas conexiones con todo el país y el itinerario que realizan, por las calles que transitan y a los barrios o pueblos a los que llegaban.


Incluye también unos prácticos consejos para el conductor en caso de necesitar primeros auxilios, una guía resumida con puntos importantes a tener en cuenta antes de iniciar el viaje (botiquín, herramientas, útiles auxiliares, manual del motor y sus causas). Además una serie de información que complementan esta guía, como por ejemplo, un itinerario fluvial, de los barcos que realizaban recorridos regulares, con un detalle de la trayectoria que efectuaban cada uno de ellos, desde donde partían y hacia las diferentes ciudades donde se dirigían, los puertos donde realizaba las paradas, y las tarifas claramente especificadas según el destino y la categoría.
Un cuadro con horarios del tren, sus diferentes recorridos y los tiempos de duración en cada trayecto.


En la guía no fueron obviadas las fotografías, en ella se incluyen más de 200 fotos en blanco y negro y a color, de diferentes sitios del país (parques, plazas, edificios, calles, tiendas, personalidades, parajes naturales, etc.

Una amplia y completa información sobre las diferentes rutas del país, caminos secundarios, etc. y las distancias en Km. de una ciudad o pueblo a otro, con los tiempos en horas/minutos en que se tarda en llegar a cada sitio teniendo en cuenta el estado de los caminos y épocas en los que transitar por ellos puede ser un problema.

Se incluye algunas opiniones interesantes sobre el Paraguay, enunciada en su momento por diferentes personalidades que hablan de este país como un sitio sin igual.

Paraíso Sudamericano: “ A igual que el paraíso terrenal colocado entre los ríos Tigris y Éufrates, el paraíso Sudamericano, el Jardín de Sudamérica como le calificaron los norteamericanos , se encuentra limitado al sur por el rio Paraná y al este por el rio Paraguay, dos grandiosas arterias fluviales” (El Paraguay Moderno- Periódico)

Temperatura Ideal:La frescura de las noches es una de las características del verano paraguayo: El invierno paraguayo es una estación tan bella y placentera para los naturales como para los extranjeros. Al salir el sol una dulce tibieza se expande por todo y reanima los organismos; la radiante luz del astro del día siembra la alegría y la vida se despierta tan rápida y activa en los animales y vegetación, que diríase no haber pasado la naturaleza sino por un dulce sueño. Una comisión de sabios no hubiera podido escoger una temperatura media más favorable” (Moisés S. Bertoni)

“Pronto se convence el viajero, que el aire, el sol, árboles y flores, son elementos integrados de la vida en el Paraguay, denominado con admirable propiedad el “Jardín de Sudamérica” (Prof. Francisco Manzi)

Tierra de Sol, tierra de leyendas: “Tierra de sol, tierra de épica historia, tierra de leyenda! Lo que hicieron sus hombres en la guerra terrible, se ha contado a los niños de América, como hazaña de los héroes homéricos de los cuentos fabulosos. Porque allí se demostró con sangre y muerte, saber de patria y de sacrificio, quizás como en ninguna otra parte” (Rubén Darío).

Se recogen además varias citas que definen al pueblo paraguayo, haciendo especial referencia a la mujer paraguaya, la valentía y lealtad de su gente y la prodigiosa naturaleza con la cual fue bendecida esta tierra.

El señor Arturo Bordón fue un adelantado a su tiempo, trabajó con férrea convicción en defensa del patrimonio histórico cultural y natural, dando un empuje sin precedentes al turismo nacional.
Ya en aquel entonces hablaba de la importancia que estaba teniendo el turismo en los países más desarrollados, y al mismo tiempo hacia una proyección futurista de los importantes beneficios económicos que tendría esta actividad para el país, como medio para la erradicación de la pobreza, explicando los alcances favorables en las diferentes actividades comerciales de la población.


Arturo Bordón fue el primer Director General de Turismo que tuvo el país, al igual que desempeño sus funciones como Director de la Oficina Municipal de Turismo..
Participo del primer congreso Iberoamericano de Turismo realizado en San Francisco, California, en abril de 1.939.


Sentó las bases necesarias para la creación del primer Consejo Nacional de Turismo a través de un proyecto de ley que más tarde sería aprobado.

En la política militó siempre con fervor y abnegación, con el Partido Liberal, también ocupo una banca en la cámara de Diputados, hasta el 17 de febrero de 1.940.

sábado, 11 de octubre de 2008

Agatha Christie y su viaje a Canarias

HOTEL SANTA CATALINA
Uno de los hoteles donde se alojo Agatha Christie, en la Isla de Gran Canaria.


AGATHA CHRISTIE
(Islas Canarias)
Primera Parte

Gracias a los grandes escritores, que a través de los tiempos han sabido mezclar sus historias con escenarios lejanos, han puesto así de manifiesto la sagacidad de sus plumas, combinando bellos detalles que caracterizan diferentes sitios y sistuaciones, entrelazando personajes pintorescos que cobran vida en sus obras y que llegan a nosotros como novelas que ponen a volar nuestra imaginación para descubrir lugares únicos.

Este es caso sin lugar a dudas de Agatha Clarissa Miller (1.891-1.976), más conocida como Agatha Christie.
En 1.927 hace exactamente 81 años, ésta escritora había llegado a la isla de forma inesperada luego de enterarse que su marido Archibald, le había engañado con otra mujer. Ya por ese entonces era una escritora famosa y al desaparecer sin avisar a sus amigos la preocupación fue presa de todos, de hecho la policía y detectives se movilizaron para dar con ella.
Agatha Christie había entrado en una depresión muy fuerte que le impediría terminar la novela que estaba escribiendo.
La escritora llego a las islas Canarias en busca de paz y tranquilidad, esta primera visita la hizo como turista buscando descanso. Creyó que lo encontraría en el Puerto d la Cruz (Tenerife), el Health Resort más conocido y sobre el cual más literatura se había escrito en toda Europa, fundamentalmente en Gran Bretaña. No satisfecha de vivir en Puerto de la Cruz decide trasladarse a Las Palmas de Gran Canaria (Gran Canaria). Lo característico del viaje de Agatha Christie es que no se podría considerar un viaje como los que solían hacer las viajeras de entonces, ya que los viajes del siglo XIX y principios del XX estaban marcados por el espíritu aventurero sumado a la voluntad de ver mundo y descubrir los espacios reservados para los hombres, aunque sin renunciar a ser unas elegantes damas del Imperio Británico.
Este afán de conocer y descubrir llevo a las damas sortear todo tipo de inconvenientes en donde valientemente exploraban diferentes territorios provistas con un cuaderno de notas y pluma en mano para registrar todo cuanto experimentaban, registrando emociones e impresiones a través de diarios de viajes.
Las particularidades de las islas, sus costumbres, tradiciones, el carácter isleño junto con sus ciudades y pueblos han sabido ser descriptas por sus autores que son los que han marcado la tradición viajera del pueblo británico.
En el caso de Agatha Christie no se podría decir que sus intereses sean similares ya que no mostro mucha curiosidad por el pasado legendario de la cultura aborigen extinta, el atractivo de la flora y otros aspectos, no obstante su máquina de escribir la acompaño en todos su viajes, y en este caso seguiría escribiendo en la habitación de su hotel en Gran Canaria, la novela que había quedado interrumpida,” El misterioso tren Azul “, y unos relatos cortos que se desarrollan en los lugares de la isla donde estuvo.

Haciendo una retrospectiva en la vida de Agatha Christie podemos decir que nació y se crió en el seno de una familia con educación victoriana, es por eso que su madre creía que los niños no deberían leer hasta alcanzar los ocho años. Agatha tampoco fue a la escuela de niña pero sus carencias las suplió devorando libros. Entre sus lecturas preferidas se encontraban los cuentos de hadas que su tía abuela le regalaba siempre por su cumpleaños o en navidad.
A los 11 años publicó un poema escrito por ella en un periódico local, pero en ese entonces tenía la mente más centrada en la música. Su madre quería darle una formación musical y a los 16 años la envió al estudiar canto y música a Paris.
Luego de atravesar por un mal momento económico, la familia de Agatha Christie se traslada a Pau (Francia), es allí donde ella aprende el francés gracias a que su madre contrato a una niñera inglesa residente en Francia.
Es entonces cuando Agatha Christie comienza a leer muchos libros en francés, entre las que se encontraban novelas históricas. “El prisionero de Zenda” de Stanley Weyman, fue su primera novela, también leyó todas las novelas de Julio Verne en francés, durante mucho tiempo su novela preferida fue “Viaje al Centro de la Tierra, “El jardín Secreto” de Hodgson Burnett, entre otros”.
Luego de pasar por momentos difíciles con la muerte de su padre, Agatha vive un momento especial en su vida, donde pasa todo el tiempo haciendo compañía a su madre y limita sus amistades para ocuparle más tiempo a ella. En una ocasión su hermana Madge las visita con su hijo pequeño por una larga temporada, es ahí cuando Agatha las primeras historias de Sherlock Holmes. “El Carbunclo Azul”, y desde entonces no dejo de interesarse por Sir. Conan Doyle.
Ya desde entonces Agatha no destacaba en nada, probo ser cantante de ópera, aunque si soñaba con ser una gran escritora y anhelaba tener un matrimonio feliz, al lado de alguien que la protegiera la amara y admirara.
Con 17 años fue el momento en que Agatha debía presentarse en sociedad como era habitual hacerlo con las chicas de clases acomodadas. Debido a la mala situación económica su madre eligió el Cairo como lugar de convalecencia pensado en ella. Este sitio resulto un lugar de ensueño para la joven Agatha que permaneció 3 meses asistiendo casi todos los días a los bailes que se organizaban por turnos en los mejores hoteles para la refinada sociedad Británica.
En Egipto era habitual ver a británicos ya sean del ejército o ingleses acaudalados que pasaban el invierno en familia. Lo que menos interesaba a Agatha eran las maravillas de la antigüedad que 20 años más tarde causarían un tremendo impacto en ella.
La vida para ella seguiría sin mayores complicaciones mientras tomaba más gusto por la escritura, cuando por fin en 1.912 contrae matrimonio con quien más tarde la abandonaría.
Con motivo de la gran exposición de 1.924 en Londres, el mayor Belcher, un amigo de Archie el marido de Aghata, le encomendó a este reunir un equipo de expertos que deberían acompañarle durante once meses por todo el imperio Británico. Archibald , fue contratado como consejero financiero en este viaje, en el que fue invitada también su esposa. El itinerario incluía África del Sur, Australia, Nueva Zelanda y América, esto con todos los gasto pagos y 1.000 libras de gratificación. Una vez llegada a Nueva Zelanda viajo a Honolulú pasando por las islas Fiji, donde descubrió las maravillas de un deporte desconocida para ella, el surf. También visito Nueva York, además de Madeira que en aquel entonces era un destino frecuentado por los ingleses.
De vuelta a la realidad la situación económica se ve empeorada, el marido de Agatha no consigue trabajo y ella ve obligada a escribir para hacer frente a los gastos que no eran pocos.
Los años pasaron y repentinamente la madre de Agatha muere, su marido no pudo estar en el funeral porque se encontraba por un viaje de negocios por España, a partir de allí la situación amorosa con su marido va de mal en peor. En uno de sus viajes Archibald envía una carta a Agatha desde Italia, donde se encontraba en ese momento por motivos de trabajo
La carta era corta y muy directa, la misma decía que se había enamorado de una antigua secretaria y que le enviara lo antes posible el divorcio.
Agatha sufre el peor momento de su vida, aunque le cuesta tiempo entender que su marido no volvería con ella. El temor y el abandono se hacen presa de ella desencadenando un estado emocional de tristeza, angustia que lo supo sobrellevar gracias a la compañía de su amiga Carlo que estuvo al lado de ella en este momento tan duro.
Su tota estado de pena le llevo a protagonizar un hecho nunca aclarado por ella, fue en 1.926 que tras desaparecer unos días sin a decir nada a nadie y o dejar rastro, hasta el punto que la dieron por muerta al encontrar su vehículo en un lugar alejado al borde de un precipicio, Agatha es reconocido por un camarero que avisa al Scontland Yark que estaban en ese momento en la ardua tarea de encontrarla. Agatha había decidido para en un hotel donde con un nombre falso, posiblemente para borrarse de los medios y tener tiempo para estar sola y meditar lo que le había ocurrido. Más tarde la opinión pública tomo este hecho como una estrategia para la publicidad de su nuevo libro.
En febrero del año siguiente Agatha, su amiga Carlo y su hija visitan las islas Canarias.

miércoles, 1 de octubre de 2008

El automóvil en Paraguay







El 1 de Octubre de 1.908 hoy hace exactamente 100 años atrás, la Ford Motor Company de Michigan produjo el primer modelo Ford T, un vehículo de dos plazas, sencillo y popular, que dio un vuelco a la economía empresarial y a la fabricación industrial. Sentó las bases mundiales de la producción en cadena y revoluciono el concepto de movilidad sin importar su clase social.


Henry Ford, hijo de inmigrantes irlandeses, nacido en Michigan en 1.863, mecánico de profesión fundó en 1.903 con 40 años de edad su propia compañía.


Los años pasaron y el automóvil experimento un desarrollo importante en varios países, las marcas se multiplicaron y los fabricantes lanzaron nuevos modelos en el que se mezclaban diseño, confort y lujo.


En el Paraguay de principios del siglo XX este hecho no estuvo ajeno a la sociedad, que miraba con asombro la aparición de los primeros vehículos en nuestro país.


Los periódicos de la época hicieron eco del efecto que produjo en la gente y muy especialmente en las poblaciones campesinas. Algo que posiblemente sería definido como sensacional en nuestros días, pareció terrorífico hasta si se quiere para la gente de aquel entonces.


Los nuevos vehículos de metal, desfilaban por la campaña haciendo ese particular ruido con sus motores, espantando a gallinas, chanchos y perros que al paso de estos, ladraban sin parar hasta que quedaban afónicos. Las viejas santiguaban y la gente no daba crédito al ver cómo estas máquinas podían moverse sin que ningún animal los tirara.


Sin embargo el tránsito de estos vehículos por los diferentes senderos no constituía tarea fácil para los intrépidos conductores, ya que era habitual verlos atascados en pequeños charcos de agua y barro, arroyos, y senderos arenosos, motivo por el cual casi siempre necesitaban ser tirados por caballos o bueyes para que pudiesen continuar su recorrido. Como ejemplo se puede decir que realizar un viaje de Asunción a Itaguá, demoraba 3 días.


Los automóviles de entonces no modificaron el modo de viajar, los usos corrientes y la fisonomía de nuestra gente, que ante la lenta introducción del automóvil especialmente en zonas rurales no determino cambios importantes en sus pobladores.


Fue así que antes de la llegada del automóvil, las casas particulares eran generalmente muy amplias, con extensos patios y corrales que permitían la cómoda entrada de carretas y de la res que semanalmente mataba una familia, traída a lazo por un arriero; pero con la llegada de mayor cantidad de automóviles, muchos de estos espacios fueron destinados a ser utilizados como cocheras y en la ciudad desaparecieron muchos espacios públicos para crear estacionamientos.


Finalizada la 2º guerra mundial, la llegada al Paraguay de otros automóviles no constituyó un suceso inusitado. Hasta la aparición del Ford de bigotes en el mercado asunceno que fue rápidamente popularizado como nuevo vehículo de preferencia.


Los nuevos negocios relacionados al sector proliferaron, estos se dedicaban a la venta de vehículos, venta de combustible, talleres mecánicos, repuestos y accesorios etc.

El Touring Club Paraguayo

El 24 de septiembre de 1.924 fue creado el TOURING CLUB PARAGUAYO, entidad privada que cumplió en sus inicios un papel importante de trabajo conjunto con el estado paraguayo, promoviendo la construcción y conservación de caminos en todo el territorio nacional.

En 1.926 fueron aprobados sus estatutos, en ellos se fijaron los objetivos de la institución, entre los que figuraba la promoción del turismo y el fomento de la construcción y conservación de rutas.


En su misión el TOURING CLUB PARAGUAYO, tenía el cometido de conocer y hacer conocer el Paraguay.


En 1.931 el Sr. Julio Petersen (Vice-presidente 1º - 1.931-32), fue fotografiado por un periodista de un periódico local, en un camino cuando se dirigía a la ciudad de Pedro Juan Caballero, más tarde esa foto fue publicada con un epígrafe que decía: “Demostrando cómo esta institución llega a los sitios menos accesibles, guiada por la voluntad indómita y ese espíritu emprendedor y patriótico que caracteriza a los socios de Touring Club Paraguayo”


El carácter aventurero de los socios del club dio el impulso necesario para abrir nuevos caminos, acercando pueblos y ciudades, haciendo conocer los encantos naturales, aspectos resaltantes de nuestra cultura y el modo de vida de la gente de zonas lejanas del país.


Esta organización estuvo ligada desde su fundación con el turismo nacional, colaborando arduamente para fijar las bases de la primera ley de Turismo y participando en 1.939 en el primer congreso Iberoamericano de Turismo en la ciudad de California, E.E.U.U., además de hacer publicaciones en revistas, elaboración de mapas, guías turísticas, etc.
El resultado de este buen trabajo lo constituyo sin dudas la formación de comisiones entre las que estaban las siguientes:


Comisión de Vías, Comunicaciones y Caminos.


Comisión de Turismo y Deporte.


Comisión de Guías, Mapas, conservación de monumentos y sitios históricos.


Comisión de Relaciones Exteriores.


Y una comisión encargada de la publicación periódica de una revista que tenia al frente al Sr. Arturo Bordón, quien más tarde sería el primer secretario de Turismo del país.

LOS PRIMEROS AUNTOMOVILES QUE LLEGARON AL PAÍS

En 1.900 El Sr. Jorge Barzi, introduce el primer automóvil en el Paraguay. Era un pequeño Ford T, utilizado para movilizarse desde su escritorio sobre la calle Colón, hasta su astillero.


Este mismo año el Sr. Francisco Decoud adquiere un automóvil.


En 1.905 el Sr. Tomás Saccarello, importa un automóvil Renard Francés.


En 1.907-8 el Dr. Andrés Barbero importa un automóvil italiano.


En 1.905-10 El Sr. Cellario adquiere un automóvil de lujo Lancia italiano, color rojo y un complicado juego de palancas de bronce.